En mayo de 1846, a causa del bloqueo impuesto a Barcelona por los ejércitos carlistas durante “La Revolta dels Mariners”, se produjo una escasez de sal que puso en peligro a la ciudad condal.
Un conocido hombre de negocios barcelonés tuvo la original idea de convocar a los más afamados navegantes del momento y presentarles un desafío: pagaría los servicios de transportar sal de las Salinas Pitiüses a el Garrf (Barcelona) pero en función del orden de llegada. Los primeros en llegar cobrarían en oro, pero los últimos quizás ni siquiera podrían pagar los salarios de los marineros.
Trece embarcaciones se presentaron al desafío. La primera en llegar fue el “Halcón Maltés”, una goleta de Baltimore de 32 m. de eslora y patroneada por el griego Andreas Potrus, seguida del jabeque “Jerba” y del bergantín “Arrogante”.
Desde hace 30 años, la Asociación de Navegantes de Altura del Mediterráneo (ANAM) organiza la prestigiosa regata: “La Ruta de la Sal” – Trofeo Pepe Ferres, emulando aquel hecho histórico.
El Acrobat y su tripulación van a colaborar con ANAM como barco de apoyo a la organización, realizando labores de seguimiento y control de la flota.

