La medusa Pelagia noctiluca (izquierda); Gran concentración de Velella velella y un espécimen de Pelagia noctiluca (flecha roja) (derecha). Foto: Wikipedia Commons y Lucio Bellomo.

A pesar de que algunos piensen, ¡e incluso digan!, que el mar abierto es un aburrido desierto de agua, durante la travesía de «La Ruta de la Sal» (Port Ginesta, Barcelona – San Antonio, Ibiza) y durante el regreso, el Acrobat tuvo bonitos encuentros marinos y fue testigo de la espectacular floración primaveral mediterránea de fitoplancton.

Vida marina

Además de delfines, siempre jugando en la proa, tuvimos una grata sorpresa al poder ver varios peces luna (nombre científico: Mola mola). Vimos dos en nuestra travesía hacia Ibiza, y por lo menos quince durante nuestro regreso hacia Port Ginesta, en los dos casos a no menos de 30 millas marinas de la costa. Sorprendentemente siempre los divisamos en parejas.

PesceLunaGulfFarallonesNationalMarineSanctuaryNOAA

Pez luna (Mola mola). Foto: NOAA.

Durante la noche entre el 29 y 30 de marzo, rumbo a Port Ginesta, nos encontramos con una gran concentración (aproximadamente 1 individuo/m2) de Pelagia noctiluca, la medusa más conocida en el Mediterráneo por su molesta picadura. Estas medusas ascienden hasta la superficie en el ocaso, sobre todo cuando no hay luna, y vuelven a sumergirse cuando amanece. Con este comportamiento, compartido también por los calamares y otras criaturas, se esconden en las profundidades oscuras para evitar a sus depredadores.

También observamos otros tipos de medusas, incluidas crías de Velella velella que normalmente invaden la costa mediterránea en abril/mayo, y numerosas salpas. Estas criaturas forman el llamado “plancton” (del griego πλαντóς que significa errantes, flotantes), es decir, todo lo que depende de las corrientes marinas para su movimiento (incluso los plásticos que a la deriva flotan en la mar).
Por fin, pudimos ver una pequeña tortuga, nadando tranquilamente en la superficie, a unas pocas millas de Ibiza: ¡qué gozada!

Photo_3_salps

Especimen de Salpa maxima. Foto: Amazonaws.

Floración de fitoplancton

¿Quien dijo que el Mediterráneo es un mar de agua transparente y limpia?¡Imaginaros cómo nos quedamos cuando, de repente, el agua cambió de azul a verde mientras nos alejábamos de la costa y nos adentrábamos en pleno corazón del Mar Balear! 
Mucha gente no sabe que entrada la primavera (mediados de marzo – principios de abril) en algunas regiones de altamar del Mediterráneo el agua cambia drásticamente de color azul a verde. Quien esté acostumbrado a las turbias aguas del Norte del Atlántico (costa Norte de España, Bretaña o Inglaterra) se sentiría como en casa.
Este sorprendente fenómeno es debido a la abundancia de “fitoplancton”, microscópicas algas (fito) flotantes (plancton) cuya vida depende de su capacidad de fotosíntesis, un proceso que cuenta con la presencia de clorofila, que de paso da este peculiar color a las aguas. Así, el mar tiene su propia floración, y se tiñe, igual que las flores tiñen los campos en primavera.

Climatology_ES

Concentración media entre 2003 y 2013 de clorofila-a (este tipo de clorofila se encuentra en el fitoplancton), por las temporadas de primavera (foto a la izquierda) y de verano (foto a la derecha) (http://oceancolor.gsfc.nasa.gov/cgi/13). La elipse roja muestra la porción de Mar Balear recorrida por el Acrobat durante «La Ruta de la Sal». Se puede observar que la concentración es 10 veces mas abundante en primavera que en verano.

¿Porqué se produce la floración al inicio de la primavera? Para realizar la fotosíntesis el fitoplancton necesita 1) energía, la cual recibe del sol, y 2) nutrientes, es decir elementos químicos, como por ejemplo el nitrógeno. Mientras que donde más energía se consigue es en la superficie, los elementos químicos se distribuyen verticalmente de una forma variable, dependiendo entre otros factores de la temporada. Aunque los nutrientes sean generalmente más abundantes en mayores profundidades, también pueden alcanzar concentraciones elevadas en la superficie en regiones en que las corrientes ascendentes los empujen hacia arriba. Estas corrientes son más frecuentes en primavera, ya que la columna de agua es uniforme en cuanto a temperatura y salinidad. Entonces, cuando ambos los nutrientes y la energía son abundantes en la superficie, comienza la floración, y el Mediterráneo se tiñe como si fuera el Atlántico Norte.

¡Afortunadamente, a principios de junio, la floración desaparece y el Mar Mediterráneo vuelve a mostrar sus típicas y características aguas transparentes a los bañistas!

Lucio Bellomo

lucio.bellomo@gmail.com